FAMILIA | ESCUELA | IGLESIA

  • QUE DIOS NOS ASISTA

Hace 25 años cuando el mundo aun no se había roto, las cosas seguían un orden lógico que nadie cuestionaba. Las instituciones clave en la sociedad de entonces, eran la familia, la escuela y la iglesia. Un chico en su sano juicio, respetaba y obedecía a sus padres, se encontraba integrado y protegido en una familia que todavía no estaba infectada con el virus del individualismo, de la televisión a la carta, ordenadores, internet, etc. Los fines de semana se respetaban y dedicaban a la familia y al ocio, y evidentemente los domingos se reservaban para la iglesia, el paseo y la comida familiar.

Cuando el niño asistía a la escuela, lo hacía consciente del sometimiento debido a la autoridad del maestro. Cuando éste pronunciaba nuestro nombre (mejor dicho nuestro apellido), literalmente nos hacíamos pipí en los pantalones y los dientes nos castañeteaban. Casi todos asumían la existencia de un Dios creador y sustentador del orden establecido.

Bueno, algunos podrían decirme que en aquellos tiempos se abusaba de la autoridad y las libertades estaban restringidas, etc. De acuerdo, pero el mal uso de algo no invalida su propio valor intrínseco. Es decir, el mal uso de la autoridad, no hace de ésta algo malo, no, la autoridad es necesaria, pero como todo en la vida, usándola correctamente. Soy un convencido de los valores morales tradicionales basados en la Palabra de Dios. Soy un firme defensor de las instituciones de siempre, que daban estabilidad, formación y sentido a la vida del ser humano.

Hoy sólo somos sombras, despojos del ideal de "ser humano" que Dios tenía para nosotros. La familia prácticamente está desintegrada, y al igual que  el euro, es un valor que se devalúa de día en día. Las instituciones formativas como la escuela y la universidad, ofrecen cada día una enseñanza más parcial y aséptica. La autoridad de los profesores ha sufrido un golpe de estado, y en muchas aulas impera el derecho del alumno, no la autoridad del profesor. 

¿Qué decir de la iglesia? ¿Cuál de ellas? Hay más de 30.000 religiones y filosofías que pretenden concluir diciendo que todas llevan a Dios por distintos caminos. Ya no es que no se crea en Dios, ahora cada uno se monta su propio dios a la medida. Todo esto se cubre con la frase "hay que ser tolerante", "hay que admitirlo todo", y así uno queda la mar de bien, presume de moderno y progresista, y luego que cada uno haga de su capa un sayo. 

Hemos soltado las amarras, hemos abierto el dique y las compuertas de la presa, y mi pregunta es: ¿quién podrá parar las aguas?. Que Dios nos asista.

 

JUAN VARELA